Esto es lo que debes saber para entender tu factura de luz y gas



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Esto es lo que debes saber para entender tu factura de luz y gas

Recibir una factura energética es algo inevitable, pero otra cosa es entenderla. La energía consumida, la potencia contratada, el termino fijo, el Impuesto Especial Eléctrico o el Impuesto Especial sobre hidrocarburos...todo son conceptos que podemos encontrar hoy en día en nuestras facturas, pero ¿sabemos realmente qué son?

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¿Sabemos interpretar nuestra factura de la luz y el gas?

Los datos señalan que no. Según los resultados del Panel de Hogares, una encuesta a hogares e individuos que lleva a cabo cada seis meses la Comisión Nacional de los Mercados y La Competencia (CNMC), el 46,5% de los usuarios creen que las facturas de la luz son poco o nada comprensibles, un porcentaje que se reduce al 34,8% en el caso del gas natural. Las cifras de este estudio son bastante significativas y remarcan la idea de que existe un desconocimiento elevado entre los usuarios de los conceptos que incluyen sus facturas energéticas.

En relación a nuestra factura energética, lo primero que debemos saber es que existen dos tipos de mercados energéticos donde podemos tener contratada nuestra energía: el mercado regulado y el mercado libre. Según la CNMC, el 85% de la población desconoce esta diferenciación, pero es básica para ayudarnos a entender la factura. En el mercado regulado la tarifa está regulada por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, mientras que en el mercado libre el precio de la energía se negocia directamente entre el consumidor y la compañía energética.

La factura, al detalle

Mercado Regulado

En el mercado regulado, la tarifa de electricidad se llama Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC) y solo pueden acogerse los usuarios que tengan una potencia contratada inferior a 10 kilovatios (kW) y que tengan un contrato con una comercializadora de último recurso, dos características que reúnen gran parte de los hogares españoles. La estructura de este tipo de factura está definida por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, e incluye los siguientes conceptos:

Tu factura en mercado regulado

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Mercado Libre

En el mercado libre, los usuarios podemos contratar diferentes productos con diversos descuentos en función de la compañía comercializadora. Según el producto que hayamos contratado, la factura reflejará descuentos aplicados en los términos fijos o en los términos de consumo. Un ejemplo de factura en el mercado libre es la factura dual de Gas Natural Fenosa, que incluye, en una sola factura, el consumo y el coste de la electricidad y el gas natural. Veamos qué conceptos comprende:

Tu factura en mercado libre

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A qué se destina nuestro dinero

Ambas facturas energéticas, tanto la del mercado libre como la del mercado regulado, incluyen un cuadro explicativo que detalla el destino del importe que abonamos.

Mercado regulado:

Destino importe en el mercado regulado

Mercado libre:

Destino importe en el mercado regulado
Como se puede observar, ambos gráficos revelan una realidad desconocida para los consumidores: el importe que abonamos por la energía consumida representa alrededor del 50% del total de la factura, siendo el 50% restante, costes regulados e impuestos.
Estos otros costes son los que David Robinson, del Oxford Institute for Energy Studies, denominaba en su “Análisis de los precios de la electricidad en la Unión Europea y en Estados Unidos: una perspectiva española” como “cuña gubernamental”. Un concepto que utilizaba para describir cargos de naturaleza asociada a costes de políticas energéticas y sociales, ajenas al suministro eléctrico, tales como los impuestos, los incentivos a las energías renovables, cogeneración y residuos, las ayudas al carbón…

Según una presentación reciente de Strategy&, el equipo de consultoría de PwC: “España es el tercer país europeo con mayor peso de impuestos y políticas energéticas y sociales en la factura doméstica”. En 2014, por ejemplo, un 45% del importe del recibo de electricidad en España correspondió a políticas e impuestos, solo superado por Dinamarca, con un 66%, y Alemania, con un 52%, señalan datos de la misma presentación.

Según esta presentación, esto encarece el recibo de electricidad y repercute negativamente en tres aspectos: en la economía doméstica, puesto que aminora la capacidad de gasto de familias y la capacidad de impulso del consumo; también en la competitividad económica de las empresas españolas, al encarecer el precio de sus bienes y servicios; y por último, impacta también en la balanza de la Administración Pública, como gran consumidor “agregador”.